1. ¿Qué problema concreto quieres resolver? Describe la situación sin nombrar todavía tu producto.
2. ¿Quién vive ese problema y con qué frecuencia? Busca personas específicas con quienes conversar, no solo una audiencia imaginada.
3. ¿Qué hacen hoy para resolverlo? Las alternativas existentes, incluso las manuales, muestran qué valoran y qué dificultades persisten.
4. ¿Cuál es la prueba más pequeña que te permitiría aprender? Una conversación, un boceto o una demostración pueden responder preguntas antes de desarrollar una plataforma.
5. ¿Qué señal te haría continuar, cambiar o detenerte? Define qué necesitas observar y cuánto tiempo y recursos puedes dedicar antes de comenzar.